El aceite de argán se prepara a partir de los frutos recolectados en el árbol de argán (especie Argania spinosa, de la familia Sapotaceae o sapotáceos).

El árbol de Argán (Argania Spinosa) es de la familia de las Sapotaceae y es un árbol perenne, originario de Marruecos.  Puede llegar a medir hasta 10 metros y a vivir más de 150 años. Posee espinas y su tronco es agrietado y rugoso. Sus hojas, muy numerosas, son pequeñas y ovaladas con flores amarillas de 5 pétalos que florecen en Abril. Los frutos son unas nueces que están cubiertas por una cáscara que contiene entre 2 y 3 semillas. En Junio, cuando las nueces maduran, se secan y toman un color marrón.

Declarado Patrimonio Universal por la Unesco en 1998, es uno de los árboles que posee mayor resistencia a la sequía, está adaptado a vivir en climas casi desérticos. Esto se debe a que puede desarrollar unas raíces de gran longitud para obtener agua de las profundidades de la tierra.

En cuanto a sus propiedades, el aceite de Argán está constituido por un alto porcentaje de ácidos grasos esenciales (80 por ciento) y tocoferoles (Vitamina E) que son antioxidantes y eso facilita su conservación natural. También, beta-carotenoides, escualeno y fitosteroles y gamma-tocoferol.

Por todo esto el aceite de argán se utiliza en cosmética para elaborar cremas, jabones, champú…

En la farmacopea de Marruecos, se recomienda el Aceite de Argán contra el acné, estrías y quemaduras. Es ideal para el masaje o para un baño de aceites. Fortalece el cabello. Nutre y revitaliza el cuero cabelludo y aporta al cabello brillo y suavidad natural. Además, el Aceite de Argán se recomienda para el cuidado de las uñas quebradizas ya que las nutre y protege contra las agresiones externas.

Es hidratante. Los ácidos grasos insaturados son responsables de conservar la estructura celular para retener el agua. El argán es rico en estos ácidos grasos, que mantendrán una hidratación óptima.

Nutre intensamente. La elevada presencia de vitaminas antioxidantes como las vitaminas C o E, también conocida como tocoferol, y otros nutrientes esenciales, cuidan las diferentes capas del cutis. Además, como son antioxidantes, neutralizan los radicales libres y evitan su formación si te lo aplicas diariamente.

Es un potente antiedad y regenerador. La acción antioxidante de las vitaminas ayuda a restaurar el metabolismo natural, reduciendo las arrugas, mejorando el estado de la piel y conservándola suave y tersa.

Penetra fácilmente y no obstruye los poros, actuando en las capas más internas.

Los dermatólogos lo recomiendan para tratar el acné leve, la psoriasis y otro tipo de problemas relacionados con la piel. Aún así, antes de comenzar cualquier tratamiento de este tipo, es aconsejable que acudas a un profesional para que marque las pautas del mismo.